Una Entrevista | Fredy Massad

miércoles, 1 de noviembre de 2017  |   

Entrevistamos al Arquitecto Fredy Massad, autor del reciente libro “Crítica de choque”, publicado por Bisman Ediciones


¿Cuál es el rol del arquitecto hoy en la sociedad? ¿Qué temas de la disciplina no está atendiendo? 

Es una pregunta muy amplia. Obviamente, el rol actual del arquitecto debe aggiornarse para servir a una sociedad o, mejor dicho, a unas sociedades que, pese al efecto de la globalización, siguen funcionando a distintos ritmos. 

Sería necesario desterrar la figura del arquitecto todopoderoso, que alcanzó su paroxismo con la figura del star achitect que antepone su propio ego y ambiciones a su responsabilidad como agente social. En los últimos años, esta figura ha tratado de reciclarse pretendiendo poner en primer plano esa responsabilidad e impostando un compromiso ético con la sociedad y sus problemáticas. En mi libro, Crítica de choque, examino cómo este aparente cambio de modelo no es sino una simulación lampedusiana que mantiene intactas las estructuras de la era del espectáculo y el concepto de arquitecto que ésta produce. 

El arquitecto de hoy, a mi parecer, debe desempeñar su oficio alejándose del vedetismo que impulsan los medios y redes sociales. Ha de sumergirse profundamente en los que van a ser sus campos de acción. 

Como señalaba antes, medios y redes sociales, y también desde las propias facultades de arquitectura, han fomentado la noción de que triunfar es sinónimo de adquirir fama, celebridad. Esto es una condición de los tiempos, no afecta únicamente a la arquitectura. En Crítica de choque planteo dos ejemplos, aparentemente contrapuestos, pero que entiendo que representan anverso y reverso de una misma moneda: Alejandro Aravena y Bjarke Ingels. Es llamativo que a Ingels se le presente en la próxima Bienal de Buenos Aires como el “arquitecto más creativo del mundo”, un epíteto que no contiene reflexión alguna sino mero sensacionalismo. O Aravena, un personaje que examino como instalado en la posverdad y cuyo triunfo hace un flaco favor a la arquitectura iberoamericana. Estos dos arquitectos representan, a mi entender, las consecuencias de la transformación de la arquitectura en una suerte de espectáculo y la paralela claudicación de los críticos ante ésta, convirtiendo su tarea en una forma de servilismo y complicidad. 

Este culto a la fama, la sumisión ciega a los dictados mediáticos es un grave problema para la arquitectura hoy porque anula la capacidad crítica y desconecta a la profesión de la obligación de un trabajo hecho, literal y metafóricamente, más a ras de suelo. 

Creo que, a espaldas del paisaje mediático, se está reconfigurando la profesión desde criterios más realistas y responsables. Pero creo que es necesario que se potencie la atención a ese más coherente perfil de arquitecto, y hacerlo sin caer de nuevo en trampas mediáticas que lo desvirtúen. 

"... medios y redes sociales, y también desde las propias facultades de arquitectura, han fomentado la noción de que triunfar es sinónimo de adquirir fama, celebridad. Esto es una condición de los tiempos, no afecta únicamente a la arquitectura."


¿Cómo ve el tema del acceso a la vivienda en América Latina? 

Creo que el problema de acceso a la vivienda debe leerse desde una perspectiva global y, si observamos el caso de Iberoamérica, veremos que éste está teniendo consecuencias dramáticas. Más aún cuando se ha instalado en los medios hegemónicos el concepto de “glamourización” de la precariedad, algo que hace retroceder toda posibilidad de tomar conciencia cívica y política sobre este problema social.

Es posible escuchar discursos que ponen en valor la precariedad de las villas o ejemplos lamentables como el galardonado proyecto sobre la Torre David en Caracas en la Bienal de Venecia de 2012. Entiendo esto como la constatación de graves errores a la hora de afrontar la problemática de la vivienda.

La vivienda social es uno de los puntos más importantes, sino el que más, al que debe prestar atención la arquitectura de este momento. Creo que una posibilidad es concentrarse en este tema desarrollando modelos tecnificados y económicamente viables, rechazar el esteticismo de lo precario, plantear responsablemente las posibilidades de experimentación abiertas.

Creo que en Iberoamérica hay una larga tradición de buena vivienda social que no debe sucumbir a folclorismos ni miradas paternalistas, sino afirmarse y reivindicar su vigencia. 

Estoy convencido de que se ha de formar a los estudiantes en la duda, en el escepticismo, para evitar que caigan en la complacencia y la complicidad. 


¿Cuáles son los temas que considera que se deberían debatir con mayor profundidad en las facultades de arquitectura?

Me parece indispensable que se provea de una formación sólida sobre todos los ámbitos de la disciplina que permita a los estudiantes cimentar, aspirando al rigor (o, cuanto menos, a la coherencia), sus propios criterios de opinión. Desde el libro reclamo una posición crítica sin ambages, independiente y que no se sienta acomplejada por los axiomas dictados por los medios o el establishment y sus intereses. El debate se debe producir saliendo de la endogamia, la rigidez en la que se encuentra anquilosado el pensamiento y que ha terminado imponiendo una ley del silencio u omertá[1]

A mi entender, el tema del debate fundamental, y que debe partir desde las facultades de arquitectura, habría de ser cuáles son los objetivos de la arquitectura, más allá de las vanidades individuales, los íconos y seguir los dictados del poder. 

Estoy convencido de que se ha de formar a los estudiantes en la duda, en el escepticismo, para evitar que caigan en la complacencia y la complicidad. Es importante que se les provea de herramientas para diagnosticar autónomamente el presente y que comprendan el pensamiento crítico como otra herramienta más del proyecto de arquitectura. 

El debate es esencial en este momento para desterrar fascinaciones y subordinaciones, para recuperar un pragmatismo que creo que, hoy por hoy, está demasiado ausente en la arquitectura.   


[1] La ley del silencio u omertá es el código de honor siciliano que prohíbe informar sobre las actividades delictivas consideradas asuntos que incumben a las personas implicadas. Fuente » [N. de E.]