Una propuesta arquitectónica que respeta la vida

Jaime Peña Arias

viernes, 26 de junio de 2026  |   

La ecología profunda (...) no ve el mundo como una colección de objetos aislados, sino como una red de fenómenos que están fundamentalmente interconectados e interdependientes.
—Fritjof Capra (La trama de la vida, 1996)

Introducción: sobre la esencia de la vida en el planeta Tierra
El impulso que concibe los enigmáticos multiversos[1] es geométrico y matemático. Nuestros aborígenes y ancestros, notables en la aplicación de esta característica, condujeron durante milenios una manera de habitar la Tierra respetando, valorando e integrándose a ella. Somos parte de un Todo: solo una pequeña partícula de vida desarrollada por las vías matemáticas y geométricas en esta posibilidad multiversal que habitamos. Entender esta integración nos permite convivir armoniosamente con otras formas de vida que también pertenecen a este mundo. 


Casa de pensamiento, Tenjo, Cundinamarca, Colombia. Jaime Peña Studio

Pero, ¿cómo nos encaminamos hacia ese conocimiento si la cultura (realidad) creada por la sociedad actual contradice y nos aleja de esta concepción? Pertenecemos a una sociedad que privilegia el consumo y la destrucción y que parece haberse identificado como enemiga y destructora de la naturaleza. A su vez, la filosofía individualista cierra el paso a miradas colectivas, y con ello se pierden valores esenciales como los procesos solidarios y colaborativos, que son comunes a la mayoría de grupos humanos.

Por eso, creemos que la respuesta arquitectónica es un “anarquismo respetuoso”: un bambú-anarquismo, según lo expresa el maestro y artista Lucio Ventania, cuando señala que la gran búsqueda es alcanzar la autonomía (entrevista a Ventania en Revista Celeste, 2025). 

Casa de pensamiento, Tenjo, Cundinamarca, Colombia. Jaime Peña Studio

Eso es lo que nos vuelve a conectar con los orígenes del conocimiento: el contacto directo con la naturaleza. Las comunidades ancestrales o aborígenes han trabajado para proteger sus territorios y todos los entornos naturales que habitamos; en ellas encontramos las herramientas necesarias para vivir en verdadera libertad en los entornos naturales: con sus procesos de coparticipación. 

La neoarquitectura para recuperar una perspectiva natural con nuestro planeta
El oficio de la arquitectura, en las condiciones actuales de este planeta Tierra, es un gran reto y un tremendo desafío. Actualmente, el sector de la construcción civil es responsable aproximadamente del 45% de la contaminación global (PNUMA, 2023), considerando la producción de materiales como el cemento y el acero, con un alto consumo energético. Es necesario que nos preguntemos por qué estamos envenenando al planeta, si es el único que tenemos y que sustenta la vida en sus diversas manifestaciones. ¿Qué estamos haciendo con nuestra casa común?

La nueva sensibilidad y la conciencia de ser neoarquitecto[2] nos llevan a cuestionarnos sobre el tipo de propuestas arquitectónicas que hoy debemos plantear en este sistema vivo que llamamos planeta Tierra, o Gaia (Lovelock, 1970). ¿Qué categoría de geometría y matemáticas danzan armónicamente en él?


Tres obras del estudio. De izquierda a derecha: Templo Colibrí (Juquitiba, Brasil), Casa de Pensamiento (Tenjo, Cundinamarca, Colombia) y los Guardianes Palmaïa (Playa del Carmen, México).

Muchos son los frutos que nos regala la Tierra, y eso mismo se aplica a la construcción. Esos frutos han sido utilizados por nuestros antepasados para hacer tangible la habitabilidad y poder cubrir las necesidades de infraestructuras que necesitamos los seres humanos. La tierra, las piedras y las fibras naturales son algunos ejemplos, y se pueden aplicar con diferentes técnicas constructivas tradicionales[3]. Los materiales naturales más versátiles y adaptables a los entornos son la tierra, las piedras y la madera. Las construcciones de antiguas civilizaciones en México, Guatemala, Egipto, los griegos y los romanos, todos aplicaron técnicas con estos materiales que resisten y persisten a la acción del tiempo, dejando un verdadero legado histórico-arquitectónico expresado en geometrías muy precisas, y unidos a cosmovisiones muy poderosas.

Hoy podemos, como arquitectos/as y artistas, y a través de la recuperación de la memoria histórica y colectiva, invocar estas relaciones y cosmovisiones ancestrales a las propuestas arquitectónicas actuales.


Casa Olas, Tulum, México. Jaime Peña Studio

Esto es lo que hemos realizado en nuestro estudio: una serie de investigaciones hacia la recuperación de nuestra memoria creativa y constructiva ancestral. Así es como, en proyectos en países tropicales y subtropicales, recuperamos materiales como el bambú (Bambusa vulgaris Schrad.), una planta generosa y con un espíritu muy poderoso. Combinando piedras, maderas, tierra y fibras, tenemos una expresión de biodiversidad en texturas, colores y olores, que invocan una comprensión completa de los ciclos y procesos de activación natural.

Sobre el uso del bambú
El bambú es una gramínea gigante que tiene múltiples ventajas: bombea y regula fuentes de agua y niveles freáticos, captura dióxido de carbono, es ejemplar en la prevención de la erosión y tiene una gran resistencia estructural. Además, es una planta sociocomunitaria, que activa procesos de participación e inclusión. 


Toroide Kaybe, Tulum, México. Jaime Peña Studio

Una de las cosas que hemos constatado en nuestras investigaciones y prácticas es que el uso de esta maravillosa planta nos permite crear formas arquitectónicas de gran calidad, con expresiones artísticas y estructurales. Encontramos que, al ser de una fibra altamente resistente, está íntimamente relacionada con conceptos de geometría y matemáticas universales, como el de fractalidad: en cuanto más fractales se utilizan, más resistencia se encuentra[4]. Esto sucede en toda la naturaleza; por ejemplo, el sistema de las ramificaciones en árboles y arbustos es el modelo de distribución de energía más perfecto y uno de los más eficientes del universo[5]. También es un sistema vivo que se manifiesta en el micelio →, la red subterránea de filamentos que constituye el verdadero cuerpo de los hongos. Esta trama celular se extiende bajo las capas vegetales de bosques y selvas, funcionando como una infraestructura natural de comunicación e intercambio de nutrientes que interconecta y sustenta a la gran mayoría de las especies vegetales del planeta.

Así, estos mismos sistemas pueden expresarse cuando los usamos en superficies diseñadas con fibras de bambú, o con piezas pequeñas de bambú rollizo en su estado morfológico natural. Se trata de sistemas de ingeniería que cada día logran más avances en su comprensión y en las relaciones entre materiales, técnicas y geometría. Es un proceso colaborativo de diferentes conceptos que alcanzan un conjunto y resultados extraordinarios.

Las obras de arquitectura de bambú
En la neoarquitectura (que a veces algunos llaman arquitectura ecológica), la metodología del diseño es totalmente diferente al diseño convencional, porque contempla acceder a una conciencia que nos posibilita ser mejores habitantes de este planeta. En nuestra práctica diaria, un ejemplo de esto fue la experiencia con el proyecto Guardianes, donde tuvimos el desafío de diseñar una estructura multifuncional de 400 m² frente al mar. Ubicado en Playa del Carmen, México, en un contexto geográfico donde cada año se tienen las temporadas de huracanes y tormentas tropicales de diferentes categorías, el proyecto se planteó a partir de la búsqueda y el entendimiento de las geometrías y recorridos de estos fenómenos naturales, de fuertes vientos y lluvias, con trayectoria en espiral y ondulatoria, con velocidades superiores a los 60 km/h, y otros con categorías 2 y 3, con más de 200 km/h[6]


Guardianes Palmaïa, Playa del Carmen, México.

Para soportar estos fenómenos, propusimos una estructura de superficie fractal paramétrica[7] que cubre el proyecto, diseñada y construida con láminas de guadua (Guadua angustifolia Kunth). Cada sección poseía una medida de 3 cm de ancho, 1 cm de espesor y 6 m de largo. Nació un fractal que, como unidad y guiado como un todo, permitió crear una superficie paramétrica, guiada por el sistema de ramificaciones mencionado anteriormente y un sistema de múltiples direcciones en la distribución de esfuerzos. 

La obra se basa en siete columnas o “guardianes”, diseñadas y construidas a partir de un sistema recíproco con anillos y diafragmas elaborados con el fractal de latillas (listones de guadua)[8]. Como sistemas de anclaje, se aplicaron tornillos, pines de bambú y amarres con cintas de zunchado mecánico de metal galvanizado que cohesionan las unidades en un todo. En conjunto, en la planificación de estructuras en regiones por donde circulan huracanes y debido a la presión que estos generan sobre las estructuras, se recurre a sistemas de descompresión que son utilizados en la naturaleza por algunas especies marinas como los delfines y las ballenas para su respiración, llamados espiráculo, ventila o respirador, y que se ubica en la parte superior de la cabeza: en el diseño, se crearon salidas de aire en el remate de cada columna, permitiendo que la presión del aire sea evacuada por ese orificio y se reduzca el impacto de esta en la estructura de la cubierta. Esta metodología resultó muy eficiente: la construcción del modelo de Guardianes recibió el impacto de dos huracanes y reaccionó de manera muy eficiente a las demandas que estos fenómenos naturales generaron, absorbiendo y resistiendo la fuerza del agua y de los vientos. 

♦♦♦

Otro ejemplo notable de estas propuestas aplicadas a estructuras tangibles es el proyecto del yoga shala[9] LUUM Zama, en Tulum, México. El concepto es de Co-Lab Design, un estudio con sede en Tulum, y la construcción estuvo a cargo de nuestro estudio.


Luum Zama, Tulum, México. Jaime Peña Studio

LUUM Zama fue creado basándose en la forma del paraboloide hiperbólico desarrollada por el arquitecto español Félix Candela. En este proyecto se buscó generar geometrías guiadas por el paraboloide hiperbólico, pero concretadas como paraboloide catenario. El sistema está desarrollado a partir de cinco arcos que se unen al centro a través de cinco medios arcos de menor flecha, y encontrándose en un anillo central de compresión. El concepto requería que se expusiera el interior de la estructura y su desarrollo técnico.

Nuevamente, el fractal de listones de bambú se presenta como la esencia del material a utilizar. Uniendo muchas de estas latillas dentro de un sistema de amarres zunchados y pinados, se crean los arcos catenarios de borde y los medios arcos que dirigen el encuentro en la compresión central, y estos como estructura principal. Luego, para garantizar la distribución y que todos los esfuerzos generados se guíen hacia los arcos, se planteó un diafragma estructural con el fractal, que se encarga de actuar con tensiones y tracciones para llevar los esfuerzos a los arcos, que a su vez los dirigen a los cimientos.

Ahora bien, la energía generada por fenómenos naturales como huracanes y terremotos debe ser disipada al llegar a las estructuras de la manera más eficiente, para así evitar colapsos o fallas. Sabiendo que las estructuras rígidas no son eficientes a la hora de disipar o enfrentar estas fuerzas, se propuso diseñar estructuras cuyas articulaciones tengan una pequeña libertad de movimiento, permitiendo así la liberación de energía producida en tales eventos naturales. Estas uniones, denominadas mecánicas, están diseñadas y construidas con acero estructural de alta resistencia.

Estos proyectos se realizaron en diferentes contextos, con numerosos materiales y aplicando diferentes técnicas naturales. Cada material natural y cada especie tienen sus propiedades únicas, específicas y exactas. 


Dos obras del estudio. Izquierda: Restaurante HUMO, Tulum, México. Derecha: Útero, Tulum, México.


[1] (N. de la E.) El multiverso es un concepto teórico que plantea que nuestro universo no es el único, sino que forma parte de una red infinita o un conjunto de múltiples universos coexistentes. En estos espacios alternativos, las leyes físicas podrían ser diferentes o podrían existir realidades paralelas a la nuestra. Fuente: Wikipedia
[2] (N. de la E.) El término neoarquitectura —o la figura del neoarquitecto— refiere a un neologismo de corte ecológico y filosófico dentro del diseño regenerativo y la bioarquitectura. Define un cambio de paradigma en el rol del profesional del siglo XXI: el arquitecto deja de ser un técnico que proyecta estructuras estáticas e inertes sobre el territorio, y pasa a convertirse en un facilitador social y ambiental. Su práctica se integra de forma consciente en los ciclos biogeoquímicos del planeta (entendido como un sistema vivo interconectado), priorizando el uso de materiales locales de bajo impacto, la transferencia de tecnologías sociales para la autonomía comunitaria y la restauración de los ecosistemas en lugar de su degradación.
[3] Cabe mencionar que diferentes especies, además de la humana, acuden a estos frutos o materiales naturales para construir sus hábitats, como el pájaro Joao-de-Barro, que utiliza la tierra, y el castor, que, usando ramas de árboles, construye presas y regula aguas de quebradas y ríos.
[4] Un fractal es un objeto geométrico cuya estructura básica, fragmentada o aparentemente irregular, se repite a diferentes escalas (autosimilaridad). Wikipedia
[5] Si bien la idea de la "perfección del modelo de ramificación" suele expresarse de manera metafórica en literatura holística, su validez científica radica en la física y la biología evolutiva a través de la Ley de Murray (1926) y la Ley de Constructal de Adrian Bejan (1997). Ambas leyes demuestran matemáticamente que la geometría dendrítica o fractal de árboles y arbustos es la configuración óptima en la termodinámica para maximizar la conductancia hidráulica y la distribución de fluidos, minimizando la fricción y la pérdida de energía. Asimismo, la biomecánica vegetal comprueba que esta estructura ramificada funciona como un amortiguador que disipa eficientemente la energía mecánica del viento. 
[6] En la escala Saffir-Simpson.
[7] Una estructura de superficie fractal paramétrica es un modelo geométrico digital donde una superficie tridimensional se genera y controla mediante ecuaciones matemáticas (parámetros) que repiten un mismo patrón a diferentes escalas de manera infinita (autosimilitud). No se dibuja a mano punto por punto. Se define una regla matemática inicial y un software la repite para crear geometrías de una complejidad infinita pero controlable.
[8] En la construcción con bambú, las latillas (también llamadas popularmente "latas" o "reglillas" en países como Colombia y Ecuador) son los listones o tiras longitudinales que se obtienen al cortar una caña de Guadua a lo largo.
[9] Término sánscrito donde shala significa "casa" o "morada". Se traduce literalmente como "la casa del yoga" y designa al espacio físico o escuela dedicado exclusivamente a esta práctica espiritual y física. 


Referencias
Agrópolis: la ciudad del futuro. El Valle de Aburrá, en la onda de la arquitectura ecológica. (28 de junio de 2008). El Tiempo, sección Vivienda, pp. 3-4.
Bento, R. (11 de marzo de 2025). Como a água: A bambuzeria encantada de Lúcio Ventania: só mãos maleáveis podem fazer a coisa certa. Revista Celeste. Disponible aquí
Max-Neef, M. A., Elizalde, A., y Hopenhayn, M. (1998). Desarrollo a escala humana: conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones (2.ª ed.). Icaria Editorial.
Minke, G. (2010). Manual de construcción con bambú. Editorial Merlín.
Minke, G. (2012). Muros y fachadas verdes, jardines verticales: Sistemas y plantas, funciones y aplicaciones (G. Peterssen, trad.). Editorial Merlín.
Planck, M. (1900). Teoría cuántica o cuántica de la energía. El Orden Mundial. Disponible aquí.
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. (12 de septiembre de 2023). Building materials and the climate: Constructing a new future. Disponible aquí

 

Notas Relacionadas

Descubrí otros artículos relacionados: